Cada crisis -ya sea económica, política o sanitaria- agrava y hace visibles las estructuras, las lógicas profundas y las contradicciones de una sociedad dada. En la que estamos viviendo, la logística se está afirmando una vez más como ámbito estratégico y como talón de Aquiles de la economía globalizada. Desde los trabajadores de los almacenes catapultados a la primera línea a las cadenas de suministro globales que difunden el virus, desde los aviones de carga que transportan mascarillas desde China a los escándalos sanitarios en los almacenes, el sector de la logística asume alternativamente la imagen del salvador y del culpable. Con el objetivo de identificar líneas de análisis y perspectivas de intervención política, a mediados de marzo se inició una investigación colectiva, mediante la creación de un Grupo de Investigación Logística (Groupe d’Enquête Logistique, G.E.L). Este texto es la primera síntesis de un trabajo colectivo todavía en curso.
Pandemia just in time
Más que nunca, la actual crisis sanitaria pone en evidencia la logistización del mundo. La pandemia sigue la ruta del comercio mundial y forma parte de una generación de virus cuya nocividad no se debe tanto a nuevas formas biológicas como a modalidades aceleradas de transmisión y circulación. Viajando en seres vivos u objetos, en camiones, autobuses, aviones o cargueros, en los mercados, en los aeropuertos y en las metrópolis, la Covid-19 se introduce en cada poro (y puerto) de las economías globalizadas. Confiriendo a las infraestructuras del capitalismo una impronta viral, exacerba y hace visible su carácter nocivo.


